domingo, 17 de octubre de 2010

Las manos tiemblan tímidas, los ojos que esquivan, pero como porfiados vuelven a posarse en tí, el corazón que late para hacerme saber que está allí, los labios que se abren sin saber qué decir, y que al final pronuncian palabras sin coherencia entre sí.

Hoy, vos.. (Naríz argentina)

Nos volvímos a encontrar, con unas flores que no son pa mí, y te acaban de regalar,

chaqueta de cuero negra, nos vamos en bús al lugar;

Nos volvímos a sentar, alcohol a disposición, hablamos otra vez,

de lo que es y no debe ser, las horas pasan como el tiempo que toma cambiar una bombilla,

un hotdog de 1 euro y a casa, brindás las cervezas esta vez;

Nos volvímos a mirar, tus ojos azules, mis ojos oscuros, marrones,

los muchachos me fastidian, (esos burros cagones),

me quedo en tu cuarto, tu perfúme invade el ambiente, todo huele a vos y me encanta,

hablamos otra vez, de cosas pertinentes, música,

me mirás, te miro, nos reímos, y es tarde,

tenés que trabajar pero me seguís la corriente;

Osito de peluche con vestido rojo, sheep fabric, mesa de planchar en medio cuarto,

humor similar y falta de seriedad absoluta, y la almohada que me prestaste, todo huele a vos y me encanta;

Nos volvímos a callar, a dormir, y el silencio es penetrante,

a soportarlo todo desde hoy, y desde mañana y para siempre a recordarte,

para no volvernos a encontrar, a sentar, a reír y a mirar, por quién sabe cuánto,

si es que vuelve a suceder,

no te vayás a olvidar, leather jacket gang, pantalón rojo,

no te vayás a olvidar, nos vamos caminando al lugar, giant fart (con el que supuestamente vas a matarnos y sacarnos los ojos),

naríz argentina, un mes o más, no te vayás a olvidar, de mí, del dibujo que te regalé,

de la fiesta aquella en la bahnhof de Ottersberg, de la incoherencia de todo, de mis 18 (¿y tus 26?),

Cartier-Bresson y Cigarettes de Russian Red;

Nos volvímos a encontrar, hoy, otra vez,

innaturalmente, no percibo ahora de forma clara tu forma de ser,

cada quien en su monitor, en continentes diferentes esta vez,

hablamos poco, aunque reímos igual,

diez minutos y te vas, y ya, pero eh, naríz argentina, no te vayás a olvidar.