viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Te observo (Mis ojos te tocan).
Te observo.
Y cuando te volteas,
mis ojos te tocan,
te olfatean, allí detrás, en la nuca;
Mis ojos se convierten en dedos e irrumpen tu cabello;
Mis ojos, bajan por tu espalda, se posan en tu cintura,
mis ojos te tocan,
te dan una nalgada y te besan el cuello;
Y te voltean, y te ponen frente a frente,
mis ojos miran los tuyos,
indagan, escrutan,
mis ojos te hipnotizan;
Mis ojos te besan a ojos cerrados,
mis ojos te comen, se comen tus labios,
y las lenguas se dan la mano suavecito
y nuestra saliva se vuelve un coctel refinado, delicioso...
Adictivo.
Es eso, droga para nuestros sentidos...
Mis ojos te amarran en un abrazo,
mis ojos te tocan,
recorriendo tu cuerpo a su encuentro.
Y te hacen saber que te quiero a pedazos,
porque no te puedo tener.
Y cuando vuelves y los descubres,
sin mirar hacia adentro,
no los descubres porque no los ves,
y no sabes lo que hicieron,
lo que han hecho,
o lo que quieren hacer...
Entonces, la melancolía ocasiona breves inundaciones.
Y mis ojos se cierran, se abren y buscan mirar a otro lado,
porque hoy tienen prohibido lucir enamorados,
y ya tampoco te pueden sorprender.